Chipilo Puebla, un rinconcito italiano

Chipilo Puebla

Es impresionante que a pesar de tener muchos lugares de interés cerca de nosotros, sean a su vez desconocidos para el mundo. Así fue que descubrimos Chipilo Puebla, un poblado de migrantes italianos con raíces mexicanas, el cual nos dejó un grato sabor de boca (a gelato) 😉




A tan sólo 12 kilómetros de la capital poblana encontramos la pequeña desviación por la cual nos adentramos en el coche a unas callejuelas llenas de historia y color. Los postes con la bandera de Italia y la gente amable abundan por aquí, así que a pesar de ser diminuto, el pueblo te enamorará.

Puedes preguntar a la gente loca, siempre estará dispuesta a guiarte con amabilidad y decirte dónde puedes estacionar tu vehículo o beber algo para refrescarte cuando la mañana calurosa te sorprende en Chipilo Puebla.

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El origen peculiar de Chipilo Puebla

Chipilo, cuyo nombre original (y correcto) era Chipiloc, significa en náhuatl “lugar donde corre el agua”, y tiene una historia muy peculiar. El primer grupo de inmigrantes italianos llegó en 1882, provenientes en su mayoría de Segusino, en la región del Véneto, luego de que el Río Piave se desbordara, dejando sin hogar a decenas de familias y se ofreciera refugio en tierras mexicanas.

A pesar de que los años corren, las tradiciones y festividades italianas permanecen, así como los apellidos de las familias y algunos rasgos físicos visibles en los habitantes.

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La Casa D’Italia

Al llegar a una de las esquinas preguntamos dónde quedaba el centro histórico y cuando me dijeron “aquí es”, comprendí que estamos acostumbrados a las ostentosas plazas, con palacios, edificaciones muy ornamentadas y el típico quiosco. Pero no, aquí todo es distinto.

Unas sencillas banquitas de piedra rodean el jardín principal. En tanto que una escuela, la pequeña municipalidad y la sombra de los árboles es lo único que acompaña a este cuadrante: simple pero simbólico. La ‘Casa D’Italia‘ es una construcción sencilla de color amarillo que funge como salón social y donde todos hablan el mismo idioma: el de sus raíces.

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Parroquia de la Inmaculada Concepción

A un costado de la plancha principal, se ubica la Parroquia de la Inmaculada Concepción, la cual no podía faltar en este pueblito. Su fachada pintoresca, de color amarillo con detalles rojos y la imagen de la Virgen de Guadalupe, es muy bella y nos recuerda a algunos sitios con clima tropical.

Al interior resalta una larga alfombra roja y varios candelabros que dan el aspecto acogedor al santuario. Las bancas y los arcos que albergan figuras religiosas te invitan a pasar y disfrutar del clima fresco mientras te resguardas en sus paredes.

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La vida tranquila en Chipilo Puebla

Más tarde atravesamos la calle hacia unos arcos, pedimos un café y estuvimos atentos a la vida local. Personas platicando en familia, saludando a todos en la calle, puesto en un sitio tan pequeño todos se conocen entre sí. Decidimos que debíamos conocer un poco más, y la recomendación fue subir al Cerro de Grappa, a escasos pasos de allí.

Luego de caminar unos 400 metros, nos encontramos con la cima del cerro (donde por cierto, encontramos alguna flora similar a la que hay en la Pirámide de Cuicuilco) y nuestra sonrisa se iluminó. Tres monumentos, dos de ellos religiosos, se alzan viendo hacia el pueblo, testigos del paso del tiempo y la historia.




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Cerro de Grappa

Tanto la Virgen del Rosario, como la imponente imagen del Sagrado Corazón y la piedra traída de Italia representan un homenaje a los soldados italianos caídos en “La Gran Guerra”, que tuvo lugar de 1914 a 1918 y por esta razón quedará un recuerdo de esos valientes que dieron la vida por su patria.

En forma de placa conmemorativa, esta piedra está aquí para nunca olvidar. Es impactante la forma en que esta comunidad rinde tributo a sus antepasados de una forma tan simbólica y simple. Subir aquí es un descubrimiento muy curioso y algo que nos encantó realizar.

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Por si fuera poco, después de conmovernos con la historia y los monumentos del lugar, nuestra vista se desvió gracias a la hermosa panorámica que se logra desde aquí. Se domina el pueblo y además vislumbramos los campos verdes y planicies que ya en las grandes ciudades no se aprecian.

Como el tiempo pasa volando, nos dimos cuenta de que las horas habían avanzado y nosotros seguíamos contemplando el horizonte. Tan solo la sed nos despertó de ese sueño y emprendimos el regreso a nuestro auto para seguir la travesía, pero no sin antes haber aprendido algo nuevo de nuestra ciudad hermana de Chipilo Puebla.

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¿Y tú ya conoces Chipilo Puebla? ¡Cuéntame tus experiencias y deja todos los comentarios! 🙂



Autor entrada: maruwhite

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