Paso de Cortés y su paraje de ensueño

Si vives en la Ciudad de México, Morelos, Edomex o Puebla, seguramente sabes lo que es estar rodeado de los volcanes y tenerlos muy cerca. Pero si quieres explorarlos o solo pasar un buen día y acampar, el punto de reunión es Pasó de Cortés, en específico el Parque Nacional Izta-Popo.




paso de cortés

Conoce el Paso de Cortés

Muy cerca del pueblo Amecameca está Paso de Cortés, un sitio histórico que, como su nombre lo indica, fue parte de la ruta que siguió el conquistador español Hernán Cortés para llegar en 1520 a la Gran Tenochtitlán -hoy, Ciudad de México-.

Por su geografía y a más de 3,600 metros sobre el nivel del mar, es el punto perfecto para ver los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, pues se ubica justo en medio de ellos. También aquí encontrarás un punto de atención al visitante donde debes llenar un formulario si pretendes adentrarte en alguno de los parajes.

Ve bien abrigado, pues aunque te toque un día soleado, las temperaturas son más bajas que en la ciudad y el viento puede ser un poco “cortante”.

Tlamacas, el pueblo más cercano a “El Popo”

Mi papá siempre me contaba acerca de Tlamacas, era lo primero que se le venía a la mente cuando le preguntaba sobre cómo llegar lo más cerca posible del Popocatépetl -sin subir a él-. Y pues sí, nos encontramos con la vereda que te lleva hasta allí, solo que está prohibido el acceso debido a la alerta constante por la actividad volcánica.

¿Te imaginas la fuerza que podría tener el volcán si algún día hiciera erupción realmente? ¿Cuántos poblados, ciudades, pueblos, iglesias, mansiones, carros, personas arrastraría la lava ardiente sin contemplaciones?

Es bello pero temido, es poderoso pero letal. El letrero a su lado, “Prohibido el paso por actividad volcánica” parece una clase de broma, pero no lo es.

Casi tocando el volcán

Paso de Cortés, un punto perfecto para mirar el volcán más de cerca y tomarle fotos. Si bien no se aprecia en todo su esplendor debido al ángulo, sentía que casi podía tocar el Popocatépetl, que podía fusionarme con la naturaleza, regresar al pasado para preguntarle sobre cómo lo hallaron los conquistadores españoles, sobre qué sintieron al subir a su cima y contemplar el Valle de México en pañales.

La belleza de sus alturas cuando está nevado y la firmeza con la que parece posarse ante nosotros a pesar de los siglos. Te mira, te escupe, te hace sentir miedo, así es él, inerte y hermoso.

En lo personal estoy feliz de haber llegado aquí y toparme con el volcán, porque él me persigue desde mi ventana, desde las alturas, desde cualquier parte de la ciudad y creo que me habló. Creo que me pidió un diálogo cercano, así que aquí estoy.

Parque Nacional Izta- Popo

Pero no pierdas el ánimo, aun puedes adentrarte en el Parque Nacional Izta-Popo, un área protegida creada en 1935 y nombrada Reserva de la Biósfera de los volcanes en 2010 por la UNESCO.

Durante el verano puedes hacer senderismo o solo caminar y si llegas a cierta altura se puede observar el Pico de Orizaba, los valles de Puebla y Tlaxcala; hacia el poniente, el Nevado de Toluca, la Sierra de las Cruces y mucho más. Además de que recargarás energía con tanto aire puro.

Por $25 pesos te pondrán un brazalete para que puedas pasar. Nosotros llegamos en auto hasta las faldas del Iztaccíhuatl y de allí sigues a pie. Además, tendrás unas excelentes panorámicas desde otros ángulos que normalmente no ves.

Si no tienes la confianza de adentrarte solo o bien vas en grupo, puedes solicitar una visita guiada, para que conozcas lo más posible de la mano de un experto.

Naturaleza a tu alcance

Conforme subes, aprecias el Valle de México y otras montañas alrededor, es una experiencia única. Puedes ir despacio para grabar esas instantáneas y descansar cuando sientas algo de fatiga.

Por supuesto se recomienda que por favor NO TIRES BASURA, ni lleves mascotas. Así mismo, que respetes la vegetación, no hagas fogatas y si deseas acampar, tramites el permiso correspondiente con tiempo.

Haz las cosas bien, tenemos que cuidar nuestras reservas naturales o más adelante ya no existirán siquiera.





Una fumarola para despedirnos

De regreso, una fumarola pequeña pero real nos advierte: soy un gigante muy peligroso. Amado y venerado por todos, pero al final una fuerza de la naturaleza que algún día despertará con un rugido aberrante y liberador.

Tras un par de horas de observar, de recorrer viejos caminos para encontrarme su otro ángulo, de llegar a las faldas del Iztaccíhuatl y manejar de vuelta, te digo, querido Popocatépetl: Aquí estoy. Ya no me coquetees más, ya no me des tentaciones, ya no te aparezcas ante mí al amanecer como si nada pidiéndome a gritos que te tome fotos.

Aquí estoy, haz de mí lo que quieras porque jamás había visto tanta belleza, tantas raíces, tanta historia así… susurrando a mi oído. Ahora, frente a frente, somos uno mismo.

Amecameca

Ya sea antes de llegar a Paso de Cortés, o de regreso, te recomiendo hacer escala en el pueblo de Amecameca, en el Estado de México. Aquí aprovechamos (por supuesto) para desayunar en el ya tradicional mercado municipal. Hay para elegir: pancita, la masa azul para las quesadillas y tlacoyos, los refrescos en la hielera y el café de olla listo para calentar los cuerpos.

A las afueras de este pequeño municipio logré una vista estupenda del Iztaccíhuatl, o “Mujer dormida”. Mi aliento se congeló al percibir sus pliegues, su color real, su altura impactante y claro que me pregunté: ¿cómo es que esta formación ha logrado sobrevivir al paso de los siglos y ha soportado los pies y la inagotable voluntad de tantos viajeros que la han escalado?

Si al igual que yo tienes una pasión por el Popocatépetl e Iztaccíhuatl, te invito a leer este post que escribí sobre la leyenda de los volcanes y quizás encuentres más datos curiosos para compartir con los demás. Cuidemos la naturaleza, cuidemos nuestro mundo. Es el único que tenemos.

Si te gustó este post sobre Paso de Cortés, no dudes en dejarme tus comentarios o hacerme saber tus dudas a través del formulario de contacto. O bien, búscame en las redes sociales para estar en comunicación directa. ¡Hasta la próxima!





Autor entrada: Malviajada

1 thought on “Paso de Cortés y su paraje de ensueño

    […] pequeña, casi imperceptible, como haciéndose notar, como si me hablara con un suspiro… Popocatépetl y yo nos comunicamos de formas que sólo él y yo entendemos… Emoticono smile Emoticono […]

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